Érase una vez: ¡Las Increíbles Aventuras de Dr. Hog y Gerdox Xodreg!
Una nevera solitaria volaba en el vacío total de la existencia, entre nubes de gas color salsa y una o dos nebulosas. En otras circunstancias, podría ser alarmante ver un electrodoméstico blanco y completamente funcional en medio del espacio sideral… Dudas como “¡¡¡¡¿¿¿Qué narices hace esa nevera, allí tan lejos de un toma corrientes???!!!!” o “¿Porqué alguien se molestaría en lanzar una nevera al espacio?” saldrían de la mente de cualquier vidente con el suficiente poco conocimiento como para poder diferenciar “una nevera de marca convencional, de producción en masa, asequible para todo bolsillo” de “una nevera de marca convencional, de producción limitada, no necesariamentwe asequible para todo bolsillo”.
¡En efecto! Esta no era una nevera ordinaria (algo sucia, mas no ordinaria…). Esta era una estación interplanetaria, densamente tripulada, de última tecnología, capaz de doblar la realidad y moverse a través del tiempo y el espacio mediante la vía del pensamiento y voluntad de su piloto o portador. O sea, ¡una máquina del tiempo con la forma de una nevera!
Los motivos de por qué tiene forma de nevera, los espacios exactos que posee para que entre una tripulación completa, su funcionamiento y que llevó a sus dueños a tomar la decisión exacta de ocultarla con tan curiosa apariencia, no es de relevancia para este cuento…
Lo que si es relevante para este relato, son dos cosas:
- La nevera interestelar que viaja en el tiempo y es capaz de romper todas las leyes de la física, la eficiencia energética y la practicidad, se llama “El LORENZ”.
- Que el Doctor Hog M.D., capitán de la nevera, estaba cansado.
- ¡Yaaaaw! - Bostezó aquel intrépido con doctorado - ¡Qué cansado estoy, mi querido Gerdox! - Decía mientras se estiraba sobre su cómoda silla en la sala de control.
Tenía un punto en su corta pero efectiva afirmación. Salvar la séptima luna del planeta “%R4T0N4Z0&%”, en el sistema espacial “Mangueraenrrollada”, muy cerca del borde del universo mismo, fue muy agotador.
Resumiré la hazaña a sus puntos básicos para no distraer la atención del relato:
Una maldición de un vengativo hechicero vudú cayó sobre todas las lunas del planeta “%R4T0N4Z0&%”, por culpa de que sus habitantes le hubieran pagado muy atrasados sus servicios. La maldición era:
“Dentro de 24 horas no quedarán lunas en “%R4T0N4Z0&%” por su extrema insolencia. ¡¡¡MUAJAJAJAJAJAJ… Si quiere repetir el mensaje, pulse N°5”.
Desesperados, sus habitantes clamaron por la ayuda del doctor lo antes posible. ¡Y el doctor acudió a la llamada!
Mas por culpa de los cambios horarios, muy comunes en el fin del universo por cierto, no lograron salvar la primera luna de su inminente destrucción, a causa de un cerdo galáctico que le dio muuucha hambre y la confundió con una galleta.
Una vez echado el titán galáctico come planetas, el doctor intentó proteger la segunda luna con un escudo eléctrico contra meteoritos (para evitar golpes desde el espacio). Resultó que el voltaje fue tan intenso y alto que terminó por volar la segunda luna.
En la tercera, mientras limpiaban los filtros de aceite planetarios para evitar sobrecalentamientos atmosféricos, un volcán erupcionó con tanta fuerza, que la luna salió expulsada igual que un cohete y se salió de su orbita, volando muy lejos, a un lugar… Todavía desconocido.
El doctor intentó razonar con los habitantes de la cuarta luna… Mas todos habían evacuado por pánico a la maldición y decidieron hacer implotar el planeta ellos mismos. (Naturalmente, si tú cumples la profecía, no debes preocuparte por que se cumpla después, ¿no?). El doctor con suerte logró abordar “El LORENZ” en esa ocasión y evitar ser aplastado por la gravedad.
A la quinta se la acabó el combustible y cayó a la atmósfera del planeta, desintegrándose en el ingreso.
A la sexta le salieron dos enormes patas y se fue caminando por los bordes invisibles e imperceptibles del entendimiento. Los peritajes sobre el caso continúan...
Así fue como solo quedó una sola luna en el planeta “%R4T0N4Z0&%”. El doctor, muy frustrado por sus 6 fracasos anteriores, decidió ocultar la luna por 24 horas para evitar que la maldición se cumpliera.
Para ello, Gerdox Xodreg, el fiel y mecánico compañero de aventuras del doctor, usando sus increíbles poderes de teletransportación y manipulación de la materia, metió la luna completa en su bolsillo.
¡Los ciudadanos del planeta festejaron! ¡Al menos una de sus lunas se había salvado! ¡Hubo un gran festín al que toda la tripulación de “El LORENZ” fue cordialmente invitada!
Pasadas las 24 horas respectivas, y en medio de un discurso público, el doctor y Gerdox Xodreg (solo Gerdox para los amigos), procedieron a la devolución del pequeño bien rocoso a su órbita… El único problema fue que el pobre Gerdox se había sentado sobre sus bolsillos durante el gran festín de la victoria, por lo que la luna (además de mezclarse con gran cantidad de pelusas) quedó ligeramente (MUY) aplanada…
Por fortuna, los del planeta nunca se darían cuenta de esto… No al menos hasta que desarrollen sus primeras sondas espaciales…
Volviendo al presente. La tripulación de “El LORENZ” estaba agotada, por lo que el doctor Hog amablemente les regaló a todos un bello día en la playa.
- ¡Finalmente podremos descansar y sumergirnos en las maravillosas playas de arena terrestre, mi muy buen amigo con cabeza de computadora! - Dijo el doctor, victorioso.
- Tic, tac, tic, toc, tac. – Respondió Gerdox, enfatizando el gusto por las sombrillas de playa.
Pero grande fue la sorpresa del doctor al llegar a la orbita terrestre y solamente encontrarse escombros del planeta tierra…
- ¡Oh no! ¡¿Qué paso esta vez?! - Reclamó el licenciado intergaláctico, frustrado por sus vacaciones perdidas.
- ¡TiIIIIIctaaaactoctac! – Respondió Gerdox, señalando los restos de un volcán enorme y sorprendentemente familiar que seguía expulsando masas de magma al espacio.
- Genial. Tendremos que posponer las vacaciones… Otra vez… Tendremos que salvar al planeta… Por quinta vez esta semana… - Rezongó el doctor bastante cansado.
Definitivamente NO es el fin...
STORMER