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Érase una vez: Un Cerdo que Tenía un Pupsie Moribundo

Un estetoscopio

Tras el despreocupado paso de un camión con yunques, conducido por un cerdo ignorante que escuchaba canciones especialmente ruidosas de metal pesado, un pupsie quedó medio moribundo en mitad de la carretera.

- Oh... Pobre pupsie… - Dijo un cerdo, horrorizado al ver la imagen. - No puedo permitir que quedes así… Debo encargarme de que te cures como corresponde… -

- Wriiii... – Musitó el pupsie, en un tono como si un camión le hubiese pasado por encima

Posterior a esto, el cerdo llevó cuidadosamente al pupsie a su médico brujo local; porque, como todos ya saben, los curanderos graduados en pupsieología están sobrevalorados y desde hace un tiempo (y bajo circunstancias misteriosas) los enfermos ya no salen de la consulta… Al menos curados sin emanar esa extraña luz verde…

- ¡Que pase el siguiente! ¡No tengo todo el día! - Exclamó el nigromante desde el interior de su carpa.

El cerdo entró en aquel recinto, completamente cubierto de toda clase de artículos extraños e indescriptibles.

- Muy bien sr. dígame ¿que problema tiene usted? - Preguntó el pseudo-médico.

- Es mi pupsie, su oscuridad… Creo que está muriendo… - Respondió el cerdo algo distraído con una amalgama de bracitos de pupsies amarrados con lo que parecía ser una pelusa trenzada con espinas de algodón de azúcar.

- Mmm… Todos reaccionan así al principio. – Observó el médico, escribiendo despreocupadamente sobre una libreta de tétrico aspecto. – Los pupsies son bastante alegones por naturaleza. Le entregaré en un papel algunos exámenes que debe hacer para poder descartar cualquier otra patología negativa. -

- ¡Claro doctor! – Contestó con confianza el rescatador. - ¡No volveré sin ellos! -

- ¡Wriiiiiiii! - Chilló el pupsie, como si se le fuera a reventar un riñón.

El cerdo se paseó con su pupsie por radiología e imagenología, por oftalmología y otorrinolaringología, también por ornitología e ideología; solo para terminar pasando por gastroenterología y teología. Al final volvió a su médico de “confianza” para poder determinar su patología, concluyendo que era:

- Hum… Este pupsie está muriendo. - Sentenció el doctor como si fuera cosa de cada día.

- ¡Lo sabía! – Exclamó el pobre cerdo horrorizado. - ¿Qué haremos? -

- Tendremos que darle el tratamiento secreto… - Terminó el doctor, colocándose algo que parecía una peluca alienígena en la cabeza.

Con cuidado dejó al pupsie casi muerto en el centro de su mesa, luego sacó sus instrumentos de curación (sonajas, talismanes y plumas), y tras unos cuantos bailes extraños y hechizos ritualísticos, gritó a los aires:

-¡Tukimuta matanica muriata matamonos mammoru! ¡Vive pupsie! ¡Así lo exijo! -

- ¡WRIIIIIIII! - Aulló el pupsie, levantándose de un salto de la camilla y corriendo en dirección a la puerta, como poseído.

- ¡Está vivo doctor! ¡Lo ha conseguido! – Celebró con alegría el inocente cerdo.

- Sí… Obviamente… Son $5,99. – Dijo el médico, sacándose los guantes quirúrgicos.

Fuera de la carpa del brujo, el cerdo buscó a su pupsie por todos lados; pero no había rastro de él.

- ¡Pupsie! ¡Pupsie! ¿Dónde estás? - Llamaba el cerdo, sin recibir una respuesta concreta. Solo aullidos en el viento, y olor a algodón de azúcar rostizado.

Sin embargo, al poco andar, la respuesta le llegó de un rincón desolado y oscuro entre un par de botes de basura. El cerdo se aventuró en aquel callejón abandonado, sin siquiera inmutarse.

- Wriiii – Murmuró el pupsie, sin una pizca de emoción, con un tono arrastrado y profundo.

El cerdo volteó hacia su nueva mascota, señalándolo con reproche mientras se le acercaba.

- ¡Vamos pupsie! No malgastes mi tiempo. – Respondió el cerdo. – Mi programa favorito ya va a empezar y no quiero llegar tarde… Emm… - Se detuvo en seco cuando su “mascota” se acercó a la luz de una antorcha cercana. - ¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHH, PUPSIE ZOMBIE!!!!! - Gritó el cerdo horrorizado al ver su apariencia verde y descompuesta.

El cerdo fue perseguido por su pupsie por siete calles, mientras alegaba que no le comieran su gordito cerebro… Y arriba de una roca, lejos del alcance del pupsie, se puso a pensar y llegó a la siguiente conclusión:

- Ese médico me mintió… ¡Es un fraude!… En lugar de darme un pupsie sano, me dio un feo pupsie zombie… No lo volveré a recomendar… Al menos para mascotas… -

FIN

STORMER

Un cerdo sobre una roca perseguido por su pupsie zombie
Flecha izquierda
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Meme de cartel de velocidad máxima
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